Hace mucho que no publico en mi blog, (mi pequeño diario), y hoy mi entrada va a ser un poco seria.
La semana pasada estuve toda la semana con mi hijo pequeño ingresado en el hospital con una subida de azucar. Es la segunda vez que le ingresan en un año desde que debutó y debo de comprender que es muy duro para un niño con 13 años, en plena adolescencia y efervescencia hormonal, asumir que hay ciertas cosas que yo no puede comer, y que tiene que llevar una rutina diaria de controles.
Las madres luchamos con agujas, lancetas, medidas, glucómetros, e hidratos de carbono a diario, sin perder nunca la sonrisa, porque ellos nos deben de ver fuertes ante todo. Somos magas de los carbohidratos, inventamos recetas que puedan comer y las camuflamos de colores y sabores apetecibles para hacerles más llevadero el menú. Yo personalmente voy a la compra con una lupa de tamaño gigante, ¿no se dan cuenta los de los envases que la lista de hidratos de carbono de muchos alimentos es imposible de leer???.
Y a las que teneis que pinchar a vuestros hijos a las 3:00 de la madrugrada para controlarle el azucar, ¿no os resulta difícil??, me paso diez minutos detrás de el por toda la casa para que se deje, como nos viera alguien, jajajajaja.
Pero algo deben de tener los "niños dulces" para que sean elegidos, algo diferente que les hace poder con todo y seguir adelante haciendo de ello una forma de vida.
El otro día me envió su enfermera una carta preciosa de como Dios elije a las madres de un niño diabético, os la dejo por si alguna madre lee este diario y la sirve como consuelo y ayuda en su dia a día.
¿Te has preguntado alguna vez cómo las madres de niños con diabetes se eligen? De alguna manera yo visualizo a Dios rondando sobre la tierra seleccionando sus instrumentos de propagación con gran cuidado y deliberación. Mientras observa, instruye a sus ángeles para tomar notas en un gran libro.
"Armstrong, Beth, hijo. Patrón San Mateo".
"Forrest, Marjorie, hija. Patrona Santa Cecilia".
"Rutledge, Carrie, mellizos. Patrón San Gerardo. Está acostumbrado a la blasfemia".
Finalmente, le pasa un nombre al ángel y sonríe, "Dale a un niño con diabetes".
El ángel siente curiosidad. "¿Por qué éste, Dios? Ella es tan feliz".
"Exactamente", sonríe Dios. "Podría darle un niño con diabetes a una madre que no conociera la risa? Eso sería cruel".
"Pero ella tiene la paciencia?", Pregunta el ángel.
"No quiero que tenga demasiada paciencia o se va a ahogar en un mar de autocompasión y la desesperación. Una vez que el shock y el resentimiento desaparezcan, podrá manejar la situación. La vi hoy. Ella tiene la sensación de seguridad y la independencia, tan raro y necesario en una madre. Mira, el niño que voy a darle tiene su propio mundo. Ella tiene que hacerlo vivir en su mundo y eso no va a ser fácil".
"Pero Señor, no creo que ella ni siquiera crea en ti".
Dios sonríe. "No importa. Eso lo puedo arreglar. Esto es perfecto. Tiene el suficiente egoísmo".
El ángel se asombra. "El egoísmo? ¿Es eso una virtud?"
Dios asiente con la cabeza. "Si no se puede separar de su hijo ocasionalmente, ella nunca sobrevivirá. Sí, aquí hay una mujer a la que voy a bendecir con algo menos que perfecto".
"Ella no se da cuenta todavía, pero será envidiable. Le permitiré darse cuenta de las cosas que veo: ignorancia, crueldad, prejuicio… y elevarse por encima de ellas. Nunca estará sola, estaré a su lado cada minuto de cada día de su vida, porque estará haciendo mi trabajo con tanta seguridad como si estuviera aquí a mi lado".
"¿Y qué acerca de su santo patrono?", Pregunta el ángel con la pluma suspendida en el aire. Dios sonríe. "Un espejo será suficiente".
Por Erma Bombeck
